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"Entendemos
que esta casona debe tener aquél espíritu de los 60, de solidaridad y
sueños colectivos de un mundo mejor, distinto a este que padecemos. No
entramos a juzgar ni a discutir si los jóvenes de entonces lo buscaron
bien o mal, nos importa saber que el fin que perseguían, sus sueños, eran
solidarios. Y este lugar será para quienes estén imbuidos de ese
espíritu". Daniel revivirá cada vez que le demos sentido a uno de sus
últimos versos:
"Yo no quise
salvarme sino del egoísmo". |