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El 24 de marzo de 1976, el golpe de Estado  instauró una nueva dictadura militar en el país. Además de represión y silenciamiento, las políticas de la dictadura generaron condiciones favorables para la especulación financiera, un gigantesco endeudamiento externo y la comisión de delitos económicos por parte de funcionario públicos y empresarios del sector privado. Instalándose el plan económico que continúa hasta el día de hoy.

Acallaron las voces de una gran parte de la sociedad argentina.  Se propuso eliminar toda manifestación de oposición al orden que buscaba restablecer pero a diferencia de la dictadura militar anterior, no se trató solo de prohibir las manifestaciones opositoras, esta vez, hacer desaparecer la oposición de la escena pública significaba hacer desaparecer a las personas que tenían ideas opositoras. 

Miles de personas fueron secuestradas y detenidas y, otro cientos de personas aparecieron muertas, según el gobierno militar como resultado de "enfrentamientos con las fuerzas de seguridad o entre subversivos". Otros miles de argentinos (particularmente atemorizados o amenazados) debieron abandonar el país y emprendieron un duro camino de exilio. La mayoría de los que se quedaron tardaron varios años en animarse  a hablar en público sobre lo que estaba ocurriendo en el país: no lo hacían en los lugares de trabajo ni de estudio, mucho menos ante desconocidos, y aún se cuidaban en reuniones de amigos.

 Los militares recurrieron a una dictadura, porque fue la forma de gobierno que les brindó el marco político mas adecuado para realizar siniestras, profundas y drásticas transformaciones en la economía, en la sociedad y en la política, acallando por medios ilegales las voces de protesta...

Se generalizó el miedo y el silencio, y con ello, la impunidad de los asesinos.

Dentro de este marco histórico y de los lamentables hechos mencionados, encontramos, paradójicamente, la razón de la existencia de la Asociación Cultural. Esa razón tiene un nombre y un apellido, Daniel Omar Favero.

Detrás de ese nombre y apellido existió un tiempo y la historia relatada. Detrás de ese nombre y apellido existe  aún una identidad:

Daniel  nació en La Plata el 30 de julio de 1957. Creció en un barrio de calle de tierra y zanja, donde sus padres habían construido una familia de cinco y una casa sencilla y de puertas abiertas.

Allí conoció a sus primeros amigos, algunos de ellos serían sus compañeros de la Escuela 8, luego del Colegio Nacional y de la vida. Uno de ellos lo describe profundamente:

“Transitamos juntos, casi sin hablarnos, complicadas geometrías de la vida. El Dane manejaba los silencios a favor nuestro.

Casi todo lo que creemos que sabemos de sus sueños se encuentra en sus poemas.

Acaso porque sus ojos verdes veían otras cosas, o porque los osados lances de su instinto no esperaban referencias, lo cierto es que sabía callar, aunque nos pese.

 El destino implacable e impreciso – que él trataba de evitar con el mismo mecanismo del potrero- lo disparó a ese rectángulo del pasado donde es difícil entrar sin que nos duela.

Hoy vuelven a mí de aquellos días imágenes lejanas, las angustias, la bronca sostenida y un par de estrellas con su nombre:

el delicado equilibrio de sus tumbos sobre el filo que separa el amor de la locura, lo heroico de lo absurdo; y el empleo inteligente del ridículo rellenando intersticios infranqueables.”                                                                                                                                                              

  "Respiraré estos aires en fortines de barrio", escribió en 1976 Daniel Omar Favero, un estudiante de Letras que contaba entonces 19 años. A los pocos meses, Dane, como le decían a este adolescente enamorado de sueños colectivos, fue secuestrado en junio de 1977 por un grupo de tareas de la Brigada de Investigaciones que dependía del jefe de Policía, Camps, y del Comando Militar I que mandaba Suárez Mason. Le faltaban días para cumplir sus 20 años. Fue secuestrado junto a su compañera, Paula Alvarez. Daniel estudiaba Letras en Humanidades y era de la Juventud Universitaria Peronista. Había estudiado en el Colegio Nacional. Era escritor y músico, en el año 1992, se presentó su libro, "Los últimos poemas", editado en una colección de poesía que dirige José Luis Mangieri. La presentación fue en el salón de actos del Colegio Nacional con el auspicio del Colegio y de la Facultad de Humanidades".

Detrás de ese nombre y de 30000 más existió una oferta de reparación que el Gobierno constitucional, propuso para resarcir el daño infligido por la dictadura a la sociedad, la desaparición de personas. La magnitud de este daño no tiene resarcimiento posible, el más cercano hubiese sido la cárcel a todos  los genocidas. Pero no fue así, la pretenciosa  reparación fue económica. Lo que le planteó a la familia de Daniel, un conflicto emocional y ético ante la decisión que había que tomar: aceptarla o no.

En esta disyunción aparece una persona muy importante en la resolución del problema, Luis Favero quien decide destinar el monto que le corresponde para la creación de la Asociación Cultural “Daniel Omar Favero” e invita a participar, en primera instancia, a su madre, y posteriormente a todas las personas, familiares y amigos, que se han ido sumando con su colaboración en la concreción de su idea.

El 29 de marzo de 2001 se inauguró la Asociación Cultural Daniel Omar Favero, un auténtico "fortín de barrio" dedicado a la cultura y que lleva su nombre. El centro cultural se levanta en la esquina de 117 y 40. Cuenta con la sala "El último pájaro", en donde se brindan recitales y espectáculos de cámara, conferencias, presentaciones de libros, entre otros actos programados, y una biblioteca  en creación que llevará el nombre de Evaristo Carriego,               el poeta de los barrios, coincidiendo con el nombre de la calle 40.
 El lugar elegido para construir el centro es ideal , está enclavado en el corazón de un barrio platense, El edificio original fue levantado en 1913 donde funcionó el Almacén Giménez y según los vecinos habría sido por un tiempo, sede de un Ateneo. En realidad funcionaron aquí muchas cosas y hasta se comenta que en el sótano había un reñidero".                                                     Se pintó el frente color lacre, se tapiaron las ventanas y se derribaron paredes interiores para poder construir la sala acústica que cuenta con un escenario apto para diversos espectáculos, un baño para uso de los artistas y dos baños más para el público. Hay una galería, amplia y
techada, en donde funcionan algunos talleres y un buffet con mesas. El sótano, cuyas paredes son las originales de la construcción, guarda el tobogán desde donde se descargaba la mercadería para el almacén, será biblioteca cuando se lo pueda adecuar para tal fin. Actualmente se siguen haciendo reformas y terminaciones en la edificación.

         

                                                                       La Plata, 30 de Marzo de 2005

          Municipalidad de La Plata

         Consejo Deliberante

Decreto Nº 206

Artículo 1º: Declárese de Interés Social, Cultural y Educativo, la actividad   desarrollada por la “Asociación Cultural Daniel Omar Favero”, sita en la calle 117 Nº400

        Firman: Héctor Darío Serino. Roberto Prandini.