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Artículos de visitantes
A 29 años del Golpe
Pobre de los
pueblos que olvidan es una frase que todos alguna vez hemos escuchado. Desde mi
punto de vista entiendo que dicha frase apunta a fomentar la conciencia social
para recurrir así a la memoria colectiva en un mundo que por diversas razones
se encuentra enfrentado pareciendo estar en un estado de guerra permanente y en
donde la paz se presenta simplemente como un fetiche de la guerra.
¿Qué se llevó y qué nos dejó la última dictadura Militar Argentina? Entrado el año de 1976 se inicia en nuestro país el llamado “PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL” cuyo principal objetivo era ordenar la sociedad y desperonizarla. A través del recorte de la libertad de expresión, el gobierno militar iba llevando al país hacia una crisis que hoy día no se haya resuelta cambiando un modelo económico como el de Industrialización por Sustitución de Importaciones a otro llamado Modelo de Valorización Financiera. Pero eso no fue lo peor de la dictadura militar Argentina. Junto con ella vinieron las desapariciones y las muertes, el exilio y la fuga de cerebros, el terror y el dolor, el desasosiego y la certeza de una época enceguecida por las ansias desmedidas de poder, por la necesidad de intervenir y pretender modificar las formas de actuar, pensar y sentir de todos aquellos que pensaban, sentían y luchaban diferente. Sin embargo, no se pudo silenciar a la totalidad de la población y los que se mantuvieron en pie siguieron luchando por un mundo mejor y defendiendo sus ideales encontrando en el campo artístico una de las tantas formas de expresión que hoy forman parte de una historia que aún no puede cicatrizar sus heridas porque tiene mucho que resolver, mucho que esclarecer y mucho porque luchar.
De
esta manera observamos que a lo largo de la historia los contextos
político-sociales han ido determinando las diversas formas de concebir y
mostrar el arte. La pintura, entre otras expresiones, constituye por ejemplo
una forma de expresión artística que se ha visto confinada a las etapas por las
cuales atraviesa el artista y al medio social en el cual se haya inserto. Tanto
es así que la sociología como disciplina y en especial la sociología del arte
nos permite poner en correlación la obra y el medio en el que se produce.
También
la literatura ha sido una forma de expresión que experimentó cambios en
momentos de conflicto social y recorte de la libertad de expresión. Rodolfo
Walsh es un ejemplo de ello cuando para poder escribir y testimoniar los hechos
que se producían en las dictaduras anteriores a la de 1976 crea el género
literario conocido como periodismo ficcional.
La
dictadura se llevó entonces muchas vidas y desapariciones, se llevó la
inocencia de muchos y las ganas de vivir de otros al mismo tiempo que nos dejó
incertidumbre, desconsuelo, un capital artístico/cultural invalorable aunque
contra hegemónico para aquel entonces y un espíritu de lucha que se renueva día
tras día en un trabajo y accionar conjunto que se reúne en las Abuelas y Madres
de Plaza de Mayo así como en los Hijos de Desaparecidos que cada 24 de marzo
desde hace ya casi 30 años recuerdan a sus padres, a sus hijos, a sus nietos, a
sus amigos y a todos aquellos que ya no están pero no se sabe donde están.
Lic. Laura
Inés Martín
e-mail: laurainesmartin@aol.com
Política y Guerra:
Recordemos Malvinas después de Malvinas
La evolución de la humanidad ha dado pruebas suficientes que demuestran que los seres humanos al igual que las Naciones vivimos en la permanente espera de una guerra, el peligro tal vez sea imaginario, pero el sentimiento de dicho peligro es real. De ahí que Thomas Hobbes haya establecido que los hombres se encuentran en un estado de guerra de todos contra todos, el cual subsiste en tanto que los hombres se pelean porque son objetos deseantes, se pelean por naturaleza, por lo que el peligro de una guerra con derramamiento de sangre siempre es una posibilidad que no debe descartarse. La existencia de un enemigo, ya sea potencial o no, es lo que lleva a los sujetos y/o Estados a preservarse.
Dicha preservación pone en evidencia la relación que se establece
entre política y guerra al mismo tiempo que nos invita a comprender cómo
se conforman las relaciones sociales de producción así como también de
dominación. Tanto es así que las conquistas humanas, en términos de patrimonio
territorial, instituciones, cultura, conocimiento y demás se llevaron a cabo
mediante el empleo de las armas. Por otra parte, la dialéctica
política/guerra como fundante del orden social establecido se debe también a
que los Estados en los cuales vivimos, sus instituciones y leyes han sido
producto de conflictos sangrientos. Así observamos, que de una manera u
otra las diferentes teorías de la guerra coinciden en que el objeto esencial de
la política es a la vez la guerra como dijo Maquiavelo y que la guerra es la
continuación de la política como postularon Mao y Clausewitz.
Tal vez sea un poco fuerte realizar este
tipo de afirmaciones pero empíricamente observamos que guerra y política,
aunque por medios distintos tienen un mismo fin: la preservación del poder dado
que la acción política se concentra en la guerra o en la preparación para la
guerra.
Ahora bien, este dos de abril de 2005 se
cumplen 23 años de Malvinas, 23 años que marcaron una etapa de nuestra historia
signada por la violencia. Pero ¿qué pasa hoy con los sobrevivientes de
Sin embargo, lo que en su momento fue un
acto heroico y reconocido, hoy forma parte del olvido, de un olvido que duele a
cada minuto, ya que muchos de los que ayer hablaban y recordaban
En Malvinas nuestros valientes soldados
perdieron todo. Es por eso que después de 23 años de
Por lo tanto, cada dos de abril y cada día
del resto de nuestras vidas, como lo hicimos allá lejos y hace tiempo, pensemos
en Malvinas y sus combatientes después de Malvinas para tomar conciencia e
internalizar que el poder solo nos pertenecerá cuando nos encuentre unidos.
Lic.
Laura Inés Martín
-Socióloga-
e-
mail: laurainesmartin@aol.com
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Memoria y cultura en 4 años de vida del Centro Favero |
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"Respiraré estos aires en fortines de barrio", escribió un
adolescente de 19 años en 1976 que meses después fue secuestrado por un grupo
de tareas del Comando Militar 1. Desde entonces Daniel Omar Favero, ese joven
poeta, permanece desaparecido y su familia, mantiene su memoria viva en un
Centro Cultural que se levanta desde hace cuatro años en 117 y 40. Allí
compraron entonces, con el dinero recibido como resarcimiento por la
desaparición de personas durante la última dictadura militar, un viejo
almacén que incluso llegó a tener un reñidero en su sótano. Lo restauraron
manteniendo sus ladrillos originales, construyeron una sala teatral,
mantienen un depósito y ahora se aprestan a emprender otra obra: la sala de
lectura y biblioteca. Viernes 1 de Julio de 2005 |
http://200.26.107.200/ediciones/20050701/laciudad8.asp